En un universo paralelo y muy, muy remoto, quizá pudiéramos haber sido amigas.

22.03.2014 

Siento mi cuerpo mecerse al vaivén de un océano imaginario. De pronto tiene espasmos que me regresan a la realidad, mis músculos estremeciéndose en una combinación de dolor y placer, divididos por esa delgada línea que separa los opuestos en el mundo. 

La inseguridad es un demonio difícil de vencer. A veces quisiera que fuera como un videojuego que puedes reiniciar cuantas veces quieras y no pasa nada, tu personaje está vivo de nuevo. Esto no se siente así. Siento que con cada caída me levanto más adolorida, más resentida y más frágil. Como golpearte una herida, el dolor siempre es el doble. 

”Me levanté con ella a un lado y fue como despertar junto a una prostituta. Instantáneamente me sentí arrepentido y entendí todo. ”

Ya pasaron dos años, y por lógica debería sentirse con menos intensidad, pero así soy yo, siento intensamente, qué se le va a hacer. Continuamente me tropiezo sobre mis emociones casi a propósito, abriendo heridas que siguen en proceso de cicatrización. Y eso no va a cambiar hasta que modifique lo que no está funcionando en mí, para mí. 

Lo que sí es que poco a poco siento como el coraje y la traición comienzan a esfumarse de mi cuerpo. Ese desprecio que sentí hacia lo que ambos hicieron, el haberlo tomado personal, todo fue en realidad una tontería. Finalmente me percaté de lo que siempre estuvo ahí: ella solo se sentía más rota y más insegura que yo. Y esa es quizá la parte que más me aterró después: ¿Y si él está repitiendo patrones? No puedo negar que le gustaba rescatar niñas perdidas. ¿Y si yo soy igual? 

Luego recordé todo lo demás, todo lo bueno: Lo cálidos que fueron sus amigos, lo emocionado y contento que lo veían, todas las comparaciones positivas, el amor y apoyo de sus papás y de lo que finalmente lo hizo volver y percatarse de lo que tiene conmigo. Y lo romántico que fue su regreso. 

”Ella era una pizza fría, que comes por costumbre y porque es fácil. Tú eres como un platillo fino, vales mucho más la pena pero eres un gusto adquirido”

Entonces noté a un hombre diferente, ya no estaba enojado, ya no se veía perdido. Formamos un hogar y aunque me ha costado trabajo levantarme de entre los fragmentos de un comienzo rocoso que de pronto me lastima,  lo cierto es que no ha hecho nada más que apoyarme en todo el proceso.  Es un gran hombre, que todos los días me demuestra lo mucho que me ama y está para mí sin importar lo difícil que me he puesto.  

Entonces me pidió que me casara con él y pensé que era momento de que la inseguridad finalmente desapareciera. Era la prueba final de amor, o al menos así debió sentirse. Aún recuerdo sus palabras y lo bien que se sentía tenerlo a mi lado y escucharlo mientras tomábamos vino caliente y esperábamos un atardecer que jamás llegó. Yo era la única, la definitiva. 

”Si pudiera eliminar esos años que pasé con ella lo haría. Hasta me da coraje haber perdido tiempo y haberme desgastado tanto” 

Y aunque me ha llevado un poquito más de tiempo, lo estoy logrando. Nuestros votos  me hicieron recordar lo sorprendente y mágica que es nuestra relación. Siendo tan distintos nos complementamos de una forma muy funcional y muy madura.  Me siento segura entre tus brazos y sé que sin importar lo que pase, estaremos bien y tenemos todos los mañanas que queramos.

”Eres mi persona favorita”

Lamento haber perdido tanto tiempo preocupándome por el ruido en mi cabeza, por cosas que básicamente no existen y haciéndole caso a mis tontas inseguridades, y más por no haberte escuchado cuando me decías que conmigo todo es mejor. 

Ya cumplimos año y medio viviendo juntos y la verdad ni me había dado cuenta. El tiempo en eso sí se me ha ido volando, y aunque hemos tenido momentos difíciles, no ha sido nada contra lo que no hayamos podido, y eso, es tan aterrador como es hermoso.  Te amo